Rutas y pueblos con encanto a menos 100 km de Hervás

Hervás es un punto de partida ideal para descubrir algunos de los pueblos más bonitos del norte de Extremadura y el sur de Salamanca. Te proponemos rutas en coche y moto para conocer paisajes espectaculares, arquitectura tradicional, gastronomía local y naturaleza en estado puro.

  • Granadilla, pueblo detenido en el tiempo

    A unos 20 minutos en coche desde Hervás, Granadilla es una antigua villa medieval amurallada que fue desalojada en 1955 por la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Aunque nunca llegó a inundarse, el pueblo quedó abandonado… hasta que fue rescatado décadas después como conjunto histórico y pedagógico.

    Hoy Granadilla se puede visitar libremente y es uno de los rincones más sorprendentes de Extremadura:

    Su muralla almohade del siglo XII se conserva casi completa y se puede recorrer a pie.

  • Candelario

    A solo 25  minutos de Hervás, este pueblo salmantino es uno de los más bonitos de la zona. Su arquitectura tradicional —casas de piedra, balcones de madera, y calles empedradas con regaderas— lo han hecho merecedor del título de Conjunto Histórico-Artístico.

    📌 No te pierdas:

    - Pasear por la Calle Mayor y la regadera

    - Visitar la Casa Chacinera (museo etnográfico)

    - Tomarte una tapa de embutido ibérico

  • Restos arqueológicos con columnas y arcos antiguos en un área de museo al aire libre, con plataformas de vidrio que permiten ver los vestigios debajo y un cielo nublado con zonas despejadas en el fondo.

    Cáparra, la ciudad romana del norte de Extremadura

    A solo 30 minutos en coche desde Hervás, entre encinas y dehesas, se alzan los restos de Cáparra, una antigua ciudad romana que formaba parte de la calzada de la Vía de la Plata.

    Su gran símbolo es el Arco Tetrapylum, único en la península ibérica, situado en el centro del antiguo foro. Hoy se puede recorrer el yacimiento, que conserva el trazado de calles, termas, casas y una necrópolis. El entorno es tranquilo y perfecto para imaginar la vida en época romana.

    📌 No te pierdas

    - El arco de cuatro vanos, emblema del lugar

    - El centro de interpretación (entrada gratuita)

    Visitar en primavera u otoño, cuando el paisaje es más verde

  • Meandro del Melero (Riomalo de Abajo)

    A 50  minutos de Hervás por una carretera espectacular, este mirador ofrece una de las vistas más impresionantes del oeste peninsular. El río Alagón dibuja un meandro perfecto entre montañas cubiertas de bosque. Desde el mirador de La Antigua (no lo patrocinamos ;)) se obtiene la mejor panorámica.

    📌 No te pierdas:

    - La foto al atardecer

    - Una parada en Riomalo de Abajo, pequeña aldea en la entrada a Las Hurdes

    - Un paseo corto hasta el meandro (fácil acceso)

Pueblos de la Sierra de Francia

A menos de una hora y media de Hervás, puedes visitar algunos de los pueblos con más encanto del sur de Salamanca, en plena Sierra de Francia. Perfectos para una ruta de día completo desde el Valle del Ambroz.

Miradores con encanto cerca de Hervás

Si buscas un momento de pausa, silencio y belleza, los miradores de la zona te regalarán vistas espectaculares del Valle del Ambroz, la Sierra de Béjar, el Valle del Jerte y los paisajes ondulados de Extremadura. Desde pasarelas colgadas en la roca hasta balcones naturales entre bosques centenarios, estos lugares son perfectos para contemplar, fotografiar o simplemente respirar.

  • Mirador de la Memoria

    Ubicado a solo 2 km de El Torno, en la carretera CC‑51, el Mirador de la Memoria es un lugar de contemplación y reflexión. Desde aquí se dominan espectaculares vistas del Valle del Jerte, con Panorámicas que alcanzan Plasencia y Tornavacas.

    El sitio combina naturaleza y arte: alberga esculturas de cuatro figuras desnudas, obra de Francisco Cedenilla Carrasco, que homenajean a las víctimas de la Guerra Civil. Inaugurado en 2009, el monumento es también un espacio de memoria histórica. La atmósfera se intensifica al atardecer, cuando las figuras silenciosas se recortan en el paisaje. Dispone de merendero y panel interpretativo, ideal para una parada pausada en ruta.

    Échale un vistazo a su curiosa historia

    | Un lugar conmovedor, donde la emoción y el paisaje se entrelazan.

  • Mirador de Cabezabellosa

    En el municipio de Cabezabellosa, sobre un risco a 769 m de altitud, se encuentra este mirador diseñado para asombrar. Su pasarela de acero con balcones de acero y cristal permite dominar el horizonte: los valles próximos y más allá, incluso hasta sierra de Francia y Portugal.

    El Mirador del Castillo, inaugurado en 2002 cerca de la ermita, cuenta con bancos y espacios para descansar mientras el paisaje abre sus brazos. 

    Además, el entorno es popular para parapente en el Pico Pitolero, lo que añade un atractivo adicional para los amantes de la aventura.

    | Una estructura moderna suspendida sobre el valle, perfecta para disfrutar de 360 ° de naturaleza.

  • Paisaje montañoso con verdes colinas, pinos dispersos y un cielo azul con nubes.

    Carretera del Puerto de Honduras

    El Puerto de Honduras es un paso de montaña que une Hervás con Cabezuela del Valle, atravesando la sierra a más de 1.400 metros de altitud. Desde su mirador natural se contempla una de las panorámicas más impresionantes del norte de Extremadura: los dos valles —el del Ambroz y el del Jerte— se despliegan a ambos lados como un tapiz de montañas, bosques y pueblos blancos.

    En primavera, cuando los cerezos del Jerte florecen, o en otoño, cuando el Ambroz se tiñe de dorado, el paisaje alcanza su máximo esplendor. La carretera de acceso, estrecha y serpenteante, forma parte de la experiencia.

    | Una carretera de altura, perfecto para los amantes de la naturaleza, la fotografía y la conducción escénica.

  • Mirador Experiencial de La Garganta

    Este espectacular mirador, inaugurado recientemente, está enclavado a más de 1 000 metros de altitud en plena sierra. Su pasarela ofrece una panorámica creando un verdadero diálogo con el paisaje, desde el Cancho de la Muela y la Cruz de Jeromo hasta las sierras de Francia, Hervás, el embalse de Gabriel y Galán, y los pueblos del entorno

    Accesible por una pista rodada desde La Garganta y con zona de aparcamiento, este mirador experiencial ofrece tanto una experiencia emotiva —gracias a la conexión íntima con el paisaje— como una excelente opción para fotografiar la naturaleza en estado puro.

    | Un balcón al cielo que trasciende lo visual: una experiencia sensorial y emocional en medio de la naturaleza.

  • Un columpio de madera suspendido con cadenas en una cima, con vista de montañas y nubes en el cielo

    Mirador de Extremadura

    En la localidad de El Cerro (Salamanca), a unos 2 km del casco urbano, se abre el Mirador de Extremadura —también llamado Balcón de Extremadura—, un balcón natural que se asoma unos 400 m por encima de las planicies del norte extremeño. Desde aquí el paisaje se despliega en todas direcciones: al oeste se recorta la Sierra de Francia, al surasoman el embalse de Gabriel y Galán y las dehesas, y al este la Sierra de Béjar levanta su telón de cumbres. 

    A tus pies queda el valle de Hornacinos, atravesado por la Cañada Real Soriana Occidental, un rincón tranquilo donde apetece detenerse, respirar y dejar que el viento y los pinos pongan la banda sonora. Es un lugar muy agradecido para la fotografía: la luz cambia el escenario a cada hora y estación. 

    | Un balcón sereno sobre el límite de Castilla y Extremadura, ideal para perder la vista entre sierras, dehesas y agua. |

  • Mirador del Canchal de la Cigüeña

    En Segura de Toro, encajado en la ladera de los Montes de Tras la Sierra y dentro del propio casco urbano, el Mirador del Canchal de la Cigüeña se alza como un balcón natural a 676 m de altitud. Desde este punto privilegiado se domina la silueta del pueblo y, más allá, una panorámica amplísima del Valle del Ambroz, con una profundidad que puede llegar hasta el embalse de Gabriel y Galán

    El acceso se realiza por una pasarela de madera que te conduce, casi sin darte cuenta, a ese “otero” perfecto para parar y mirar. Es un mirador pensado para la contemplación: un regalo para la cámara y para el ánimo, especialmente cuando el sol cae y el paisaje se enciende con los matices del atardecer

    | Un balcón de madera sobre el Ambroz, ideal para un alto breve y un ocaso inolvidable.